
En vista de la presentación, entrevistamos a la Autora: Sabemos que te dedicas a la arqueología cristiana y con este volumen has querido reconstruir la historia de la iglesia y el convento de San Nicola dei Cesarini de Roma, a través de la estratificación arqueológica del área. ¿Cuáles han sido, si es que los ha habido, los problemas que has encontrado durante el estudio de este tema? Te pediríamos que contaras sobre todo cómo reconstruiste el patrimonio disperso de San Nicolás.
«Puedo decir que la arqueología cristiana ciertamente se configuró como una base importante desde la cual partir, pero no fue la única en esta investigación, ya que la iglesia moderna de San Nicola dei Cesarini se construye sobre la fase medieval y sobre la aún anterior, romana, de los templos propiamente dichos. A veces, sin embargo, ocurre que los tiempos más recientes son, paradójicamente, los más complejos de reconstruir. Ha sucedido que la iglesia y el convento de San Nicola, en la época de la demolición ocurrida entre 1926 y 1927, considerados en pésimas condiciones de conservación, fueron definidos poco importantes a efectos de la preservación de su memoria. Si bien poseemos dos fotos y algunos acuarelas del exterior de la iglesia, no tenemos nada que documente visualmente el interior. Las fotos se refieren únicamente a la demolición, por lo que tenemos restos de muros, del revestimiento de las paredes del convento y nada más. Se nos ha transmitido, sin embargo, una descripción escrita del aspecto de la iglesia y una lista de obras. Aunque sea de forma fragmentaria entre los diversos archivos romanos, he logrado recomponer el complejo rompecabezas de la historia de la iglesia y sus artefactos, algunos de los cuales aún existen y se conservan tanto en Roma como en otros lugares de Italia, otros en cambio desaparecidos o robados. Fue difícil, por ejemplo, entender cuál era la “composición” del pavimento que debía estar bastante “abarrotado” de tumbas. Las lápidas y osarios, que hoy aparecen cubiertos de moho y líquenes, se encuentran en el Cementerio Verano y, gracias a mi investigación, han sido finalmente localizados, pero anteriormente se había perdido casi totalmente su memoria. Fueron necesarios varios reconocimientos y una atenta consulta de los documentos de archivo para llegar a su identificación.
Además de las dificultades, también hubo certezas, como los lienzos de San Nicolás y del profeta Elías que fueron trasladados a la iglesia de la Beata Virgen del Carmen anexa al Colegio Internacional San Alberto, donde aún se conservan.
Es posible definir la investigación sobre la iglesia de San Nicola dei Cesarini como una verdadera investigación histórico-artística, de archivo y arquitectónica enmarcada en un contexto puramente arqueológico. Obviamente, al análisis de los documentos fue absolutamente necesario acompañarlo con verificas in situ, lo que me permitió tener una visión de conjunto. Es difícil de explicar con palabras, pero en la mente de un arqueólogo, recurriendo a lo aprendido de las fuentes y comparando los restos materiales, incluso las estructuras demolidas recuperan su forma. Hoy en día, me basta simplemente observar el Área Sacra de Largo Argentina, recientemente abierta al público, y la iglesia de San Nicola dei Cesarini sigue ahí, con su convento, antigua morada de los Carmelitas, los fieles que entran en el edificio de culto para rezar y encender una vela.»

















